Historia de Lugo

01 Sobre el origen de Lugo hay distintas teorías que como dice Felipe Arias pueden ser todas compatibles, como la que defiende la existencia de un castro prerromano , también es posible que hubiese un lugar sagrado o simbólico de reunión ligado a la divinidad nativa de Luc o Lug y que luego este lugar fuese reconvertido en lugar de asentamiento de un cuerpo militar, a lo mejor de forma temporal hasta que Augusto a través de su legado Paulo Fabio Máximo la fundara como ciudad de Lucus Augusti a la altura del cambio de Era.

La vida en aquel Lugo altoimperial discurría por la actual zona que ocupan las calles del centro de la ciudad, estando situado el foro entre la calle de la reina y progreso. Posteriormente en la época del Bajo Imperio, la ciudad se extiende hacia el suroeste, dando lugar a grandes mansiones urbanas como las de la zona de Armanyá o Batitales o las termas públicas en la proximidad de la Catedral. Lugo se convertiría en una ciudad muy importante dentro de los nudos de comunicaciones romanas y de hecho llegaría a ser Capital de Convento Jurídico Lucense, en el que se integraba la Gallaecia Norte. En la segunda mitad del siglo III se empieza a construir la muralla tal vez como medida preventiva ante la posible amenaza de las tribus "bárbaras" que ya ejercían presión sobre las fronteras del imperio. Esa nueva y continuada presencia de tribus del norte que pondría fin al Imperio romano, en Lugo acabaría manifestándose dramáticamente con la irrupción de los Suevos en nuestra ciudad en la famosa matanza de pascua del 459.

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En la Edad Media también dejarían su impronta negativa de su paso por Lugo, los musulmanes que irrumpieron en nuestra ciudad en 714 bajo el mando de Musa Ben Nusayr y se quedaron hasta el 740, no fueron muchos años de dominación, pero si los suficientes para que tuviera efectos devastadores tal y como consigno el obispo Odoario, personalidad esta, a la que Alfonso I ordenaría la Repoblación de la ciudad, con lo que comenzaría la formación del dominio de la sede lucense y el ejercicio del señorío episcopal sobre la ciudad. (Aunque con algún sobresalto por razzias musulmanas, como la de Almanzor del año 998).
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La ciudad crece en esta época entre las puertas Miña y Santiago y entre ellas se desarrolla el llamado burgo viejo en esta zona. El señor de la ciudad y su zona de influencia es el Obispo, con poder terrenal y espiritual, con el clero como grupo social dominante, lo que originaría a lo largo de estos siglos conflictos entre o cabildo y la nobleza como la rebelión del Conde Roi Ovéquez en 1086 o la incipiente burguesía que en el transcurso del siglo XII se rebelaría tres veces, especialmente sangrienta la del 1159 que asesinaron en la catedral al Merino real ,que era canónigo y a cinco personas mas. En el siglo XIV se produciría también la revuelta de María Castaña, su marido Martín Cego y dos hermanos mas, que ocasionaron bastantes daños a la iglesia llegando al asesinato del mayordomo del obispo. En las postrimerías de la Edad Media, la segunda Guerra Irmandiña tubo en Lugo uno de sus puntos neurálgicos y que haría que el Obispo Ribera no recuperará la fortaleza de la ciudad hasta los primeros años del siglo XVI.

En la Edad Moderna, como explica Concepción Burgo, Lugo se convirtió en una pequeña ciudad, cabeza de una de las provincias mas ruralizadas de Galicia. Además las transformaciones que la Modernidad trae a Europa, dejan de lado la ciudad.

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Urbanisticamente la ciudad coloniza amplios espacios dentro de Murallas, crece el burgo nuevo, gana terreno la plaza de las Cortinas( actual plaza mayor), lugar más amplio y abierto donde se celebra el mercado semanal, se extiende la zona de los Conventos de Santo Domingo y San Francisco (hoy plaza de Santo Domingo) y a partir del siglo XVII comienza el crecimiento hacia el norte, construyéndose nuevas dependencias del Hospital de San Bartolomé y creándose un nuevo eje de desarrollo urbano.

 09 En la segunda Mitad del siglo XVIII se realizan una serie de obras importantes impulsadas por el Obispo izquierdo y el Obispo Armañá. Destacar las obras de la traída de aguas a la ciudad por el Obispo Izquierdo desde la fuente del castiñeiro en la Piringalla siguiendo el acueducto romano y en ocasiones reutilizándolo, pudiendo llevar el agua hacia las fuentes publicas que construyó en la plaza mayor, y plaza del Campo, además de lavatorios públicos y la traída a los conventos, el hospital de San Bartolomé y el Palacio Episcopal.
Lugo no es ajeno a la política nueva que alterará en la edad Contemporánea las relaciones del poder, aunque veamos los intentos de recuperación de la hegemonía de la nobleza y la iglesia valiéndose de su capacidad para capitalizar los acontecimientos políticos.

Durante la guerra de la independencia, la ciudad fue ocupada por los franceses, saqueando estos el tesoro de la Catedral, lo que afecto seriamente a la economía eclesiástica. Acabada la guerra y repuesto en el trono Fernando VII, en Lugo no se asistió a la terrible represión que hubo en otras ciudades del país. Los lucenses tomaron partido en las guerras carlistas y en los distintos pronunciamientos que jalonaron la política nacional durante todo el siglo XIX, destacando el del 2 de Abril de 1846 que se inicio en nuestra ciudad por hallarse de paso un batallón del Regimiento de Zamora, cuyo comandante Miguel Solís caería derrotado en Santiago y fusilado junto con sus oficiales días después en Carral. El siglo nos deja con la llegada del tren a Lugo, quedando comunicada con la meseta, en 1833, al abrirse el tramo Lugo- León

Las elecciones municipales de Abril de 1931 dieron un abrumador triunfo a los candidatos monárquicos, convirtiéndose en una excepción de lo sucedido en el resto de la mayoría de las capitales del país. La República sería proclamada desde el balcón de la casa consistorial por el doctor Rafael de Vega Barrera, exhortando además a la cordura y la sensatez de los lucenses.

La experiencia republicana acabaría con el golpe de estado de 1936 que el Lugo tuvo sus días decisivos el 20 y el 24 de Julio. El día 20 el comandante militar de la plaza Alberto Caso declaró el estado de guerra mientras esa misma mañana obreros de Monforte y Sarria llegaron a la capital y después de mostrarse en el Gobierno Civil fueron alojados en el Hospital de Santa María, de donde fueron conminados a salir por los militares que incumplieron la promesa de no atacarles, siendo tiroteados. Durante el día 23 y la madrugada del 24 hubo tiroteos en la capital. Los opositores fueron batidos por la fuerza pública y artilleros de Ferrol.

En los años cuarenta, nuestra ciudad afrontaría la dura posguerra, los años del hambre, el racionamiento y el estraperlo y se iría constituyendo como ciudad proveedora de alimentos cárnicos, desarrollándose los mataderos y la industria de conservación de la carne, situación que favorecería el gobierno de Madrid dándole un carácter a Lugo, como algunos autores la han calificado, de "agrociudad".

Actualmente Lugo es una urbe que quiere subirse al carro de la modernidad aunque pesa el tradicional aislamiento y olvido político que ha padecido en las últimas decádas.